Estimada ministra de Educación:

 

Siendo consciente de que las competencias en educación están transferidas a las comunidades autónomas, es necesario que el nuevo marco legal (LOMLOE), para el que está recogiendo propuestas, posibilite la implementación de las siguientes necesidades del alumnado de altas capacidades intelectuales y de rápido aprendizaje:

 

1.La detección temprana de estos escolares ya se contempla en la norma vigente. Pero se hace necesario que sea generalizada a todo el alumnado de los primeros niveles de primaria, para evitar que escolares con pocos recursos no sean identificados y se pierdan sus potencialidades, manteniéndose la brecha social y cultural, también en este ámbito. La detección generalizada es una medida enormemente progresista al posibilitar que las mentes brillantes de alumnos con escasos recursos sean detectadas y atendidas, entrando en el ascensor social y beneficiando a todo el país. Esto ya se hace en varias comunidades autónomas, pero hay que potenciarlo, recogiéndolo de alguna manera en la nueva norma.

 

2.- Estamos de acuerdo, creo, que la respuesta educativa a estos alumnos/as ha de ser inclusiva. Pero la inclusión, es una utopía con los medios y condiciones actuales. Hay que tender a ella, sí, pero poniendo los medios, reducciones de ratio, enseñanza compartida, recursos informáticos suficientes y generalizados y un largo etc. de recursos. Pero a lo que voy. Estos escolares tienen sus necesidades educativas insuficientemente atendidas en los centros ordinarios. En general, se hacen pocas adaptaciones curriculares de enriquecimiento y ampliación, ya previstas en las normas autonómicas, aunque se realizan algo más en Primaria que en Secundaria. Partiendo de esta situación se podría introducir en la nueva norma, la posibilidad de flexibilizar los horarios, de forma que permita a estos alumnos al menos dos horas semanales del horario lectivo, la realización de proyectos personales supervisados por algún profesor o mentor externo, en un espacio del centro donde el alumno pueda ir libremente a desarrollar sus iniciativas de manera individual o en grupo.

 

3.Muchas familias de alumnado con altas capacidades ha desconfiado de la integración y ahora de la inclusión, por lo ya dicho anteriormente, incluyendo la escasa formación del profesorado en general, para la respuesta a estos escolares. Al igual que los alumnos con discapacidad auditiva, motora o por autismo disponen de centros preferentes sectorizados para recibir una respuesta que atiendan de forma más diferenciada y personalizada sus necesidades y que a la vez sea muy inclusiva, los alumnos con altas capacidades necesitan también algo parecido. Son centros ordinarios, no específicos. En estos centros los profesores estarían formados en el tema, con un número de escolares de altas capacidades limitado y el resto alumnado ordinario. La propuesta ya está concretada, aunque no procede exponerla aquí. Pero procure hacerlo posible.

 

4.Estos alumnos, en general, aprenden muy rápido. Pero muchas veces aprenden más fuera del aula que en ella, sobre todo cuando encuentran un vínculo de la actividad con sus intereses y de manera autónoma. Por ello, le proponemos que se posibilite en el ámbito de la evaluación, la concesión de créditos obtenidos por contenidos/competencias aprendidos y dominados fuera del contexto escolar y debidamente acreditados.

 

5.La respuesta educativa diferenciada según las necesidades de estos alumnos/as requiere financiación extra. Una fórmula que funcionó, a mi criterio, fue el programa del Ministerio, denominado “Profundiza”. En él se establecía el apoyo a programas para estos escolares desarrollados por las Comunidades autónomas y con financiación parcial del Estado. Esto permitía el desarrollo de talleres, cursos, mentorías, etc., dentro y fuera del centro y del horario lectivo. En la nueva norma se podría incluir una referencia a la necesidad de estas medidas específicas, para que luego se desarrollen conjuntamente Comunidades y Ministerio.

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La Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, tuvo la iniciativa de promover actuaciones para una respuesta adaptada a las posibilidades, intereses y ritmos de aprendizaje del alumnado con altas capacidades intelectuales de nuestras islas. Estas actuaciones se concretaron en el “Programa para la atención al alumnado con altas capacidades intelectuales de Canarias” que  se desarrolló desde el año  2001 al 2011, teniendo actualmente continuidad muchas de ellas.

Una de las acciones fue la de organizar  este Simposio en 2006  con el objetivo de hacer más visibles  a estos escolares, formar al profesorado, orientadores y familias y reafirmar el modelo de identificación y respuesta educativa que se estaba dando desde Canarias.

Este Simposio fue un hito. Puso  a Canarias en ese momento, a la  vanguardia de los que se hacía en España sobre este tema. Vinieron los mejores estudiosos de las altas capacidades a nivel nacional e internacional.

Les adjunto el programa y UN RESUMEN DE LAS PONENCIAS en español e inglés  en el archivo  siguiente:

Programa y Resumen ponencias

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Apoyo la celebración del 14 de marzo como Día de las Altas Capacidades Intelectuales. Siendo el objetivo de dicho día, dar visibilidad a las necesidades personales, emocionales e intelectuales del alumnado con Altas Capacidades Intelectuales en todas las etapas de su vida académica. Se puede consultar más información sobre el Día de las Altas Capacidades en la web www.daacc.es .

Las personas con altas capacidades intelectuales  es  uno de los recursos  más relevantes que tiene cualquier sociedad para mejorar el bienestar de todos y todas. Desde pequeños  estos escolares presentan necesidades específicas de apoyo educativo que hay que atender. La no intervención  específica hacia ellos/as  limita su derecho básico de desarrollarse en función de sus características y necesidades educativas, es decir, tener una educación que maximice sus recursos intelectuales y humanos.

Debemos superar la falsa creencia de que sus altas capacidades no les genera problemas en su paso por la vida escolar, puesto que no se bastan ellos solos para aprender, que pueden fracasar y que sus necesidades  no siempre las pueden cubrir sus familias, especialmente las de menores recursos socioculturales y económicos.

En los alumnos precoces, un tratamiento inadecuado en el aula, puede conducir  al descenso del rendimiento académico e incluso  a fracasar en los estudios, generado en determinados casos, por la desmotivación,  la falta de hábitos de estudio, etc. Se aburren porque sus conocimientos y ritmo de aprendizaje son mayores y  más rápidos y les hacen estar más avanzados -a nivel curricular- que sus compañeros de curso, necesitando una respuesta diferenciada por parte del docente. Pueden  presentar dificultades de aprendizaje porque junto a las altas capacidades,  muestran  a veces TDAH, dislexias, algún tipo de autismo, etc.. Hay que estar muy atentos a una buena identificación de todas sus necesidades.

Por todo lo anterior es necesario que las Administraciones educativas  deban poner  los medios suficientes. El servicio público ha de optar por una definición y un marco teórico sobre lo que se entiende por altas capacidades intelectuales, un modelo de detección, un modelo de identificación e intervención con este alumnado. Siguiendo este patrón  teórico, formar  al profesorado y  a los equipos psicopedagógicos sobre  la base ya definida y proporcionar formación y apoyo a las familias. Aportando, evidentemente los recursos económicos necesarios y dictando normativas reguladoras en este sentido.

Es necesario identificarlos tempranamente de manera generalizada, para incluir también a los menos favorecidos  socialmente, dado que la alta capacidad se encuentra por igual en todos los estratos  sociales. Actualmente en nuestro país existen obstáculos reales, aunque no formales ni legales, para la identificación  e intervención con este alumnado, en contextos sociales y socioeconómicos bajos o medio bajos. Sólo criterios y acciones de inclusión y de compensación permitirán establecer mecanismos para el reconocimiento, la aceptación y la atención  al alumnado con  altas capacidades intelectuales.

La inclusión  comprendería  un acuerdo social en el que este alumnado escolarizado en centros públicos, tenga el mismo derecho que el alumnado con necesidades educativas especiales por discapacidad, dificultades de aprendizaje o desajuste social, para ser atendidos conforme a sus necesidades. La inclusión del alumnado  de altas capacidades en los centros ordinarios  sigue generando en algunas familias dudas de su eficacia por la inadecuada atención prestada a estos alumnos y alumnas. Debemos contribuir  para romper esas barreras a la inclusión con formación,  imaginación y recursos. Hay mucho por hacer.

También es necesario  crear centros pilotos o experimentales para poner en práctica y desarrollar estrategias diferenciadas de intervención en el aula y en el centro. Dirigidas a los distintos niveles educativos, generalizando su aplicación al resto de los centros donde se encuentren alumnado con estas características. Hay mucho que  explorar e investigar en metodologías inclusivas  que eviten el abandono o inadecuada atención de estos escolares dentro del aula y el preocupante fracaso escolar  que les acecha.

No debemos olvidar la necesidad de facilitar encuentros, talleres, mentorías  dentro y fuera del aula que impulsen su potencial al límite de sus capacidades. Esto debe ser responsabilidad de las Administraciones educativas, pero también de las empresas privadas que podrían ser, en general, más generosas con el apoyo al talento  que está en nuestras escuelas, institutos y universidades. El talento necesita  el apoyo  de toda la sociedad para ser estimulado y desarrollado. Esto se concreta en dotaciones económicas, entre otras cosas.

Hay que enraizar e invertir localmente  en el talento para que toda la sociedad recoja  posteriormente sus frutos y se beneficie de ello. Evitar que emigren a otros países porque los/las  tratan mejor. Hay mucho por hacer en la educación ética y moral de los talentosos dirigida a  reforzar la solidaridad con los demás debiendo tener la  “obligación social” de dejar un poco mejor el mundo que se encontraron al nacer y no solo poner su talento a disposición del dinero.

En definitiva, los escolares con altas capacidades intelectuales deben tener  suficientes oportunidades para utilizar y desplegar sus capacidades y habilidades de forma eficaz, desarrollando al máximo sus potencialidades desde edades tempranas, contribuyendo a su mejora personal y consecuentemente a la de la sociedad en general, enriqueciendo de esta manera la realidad profesional, cultural y social de la comunidad donde vive.

Hay muchas más cosas que quedan por hacer en este tema, pero desde aquí animo a toda la sociedad a tratar adecuadamente a estas personas. Por ello no está de más recordar una vez al año que están ahí y necesitan de nuestro esfuerzo y dedicación. En suma, apoyo la celebración del 14 de marzo como Día de las Altas Capacidades Intelectuales.

 

Ceferino Artiles Hernández.

Trabajo en el tema de altas capacidades desde el año 1985 y de manera más intensa desde el año 2000. Considero que mi aportación principal a las altas capacidades ha sido  diseñar, planificar y ejecutar un plan del Gobierno de Canarias para atender a estos alumnos en  toda la población escolar canaria desde el año 2000 al 2011 y que actualmente continúa en su mayoría. Algunas acciones han sido:

  • Líneas de investigación y docencia principales relacionadas con altas capacidades intelectuales.
  • Coordinador general y director del “Programa para la atención educativa al alumnado con altas capacidades intelectuales de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias” (2000-2011)
  • Director del experto universitario  en “Identificación e Intervención Educativa y Familiar con el alumnado de altas capacidades intelectuales» a través  de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (2005-2007)
  • Autor y coordinador de más de veinte publicaciones sobre altas capacidades destinadas a la identificación e intervención con este alumnado y numerosos artículos y conferencias nacionales e internacionales.
  • Ha sido maestro de Educación Primaria, profesor de Secundaria y Orientador Escolar. Inspector de Educación del Gobierno de Canarias
  • Profesor asociado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, impartiendo varios máster y cursos de doctorado sobre altas capacidades (1992-2018)
  • Profesor invitado en la Universidad de Tolima (México) y Universidad de Vancouver (Canadá) en relación con las altas capacidades intelectuales.
  • Ha impartido durante los últimos cuatro años un módulo sobre altas capacidades en la Universidad de Castilla la Mancha (Facultad de Formación del Profesorado)
  • Doctor en Psicología por la Universidad de La Laguna (1997)
  • Vocal del Comité Científico del  Instituto Canario de Evaluación y Calidad Educativa (2003-2010).
  • Integrante del Grupo Asesor de Educación del Presidente del Gobierno de Canarias (2008-2011)
  • Premio Viera y Clavijo otorgado en 2019 por el Gobierno de Canarias por su aportación en la mejora y desarrollo de estrategias y metodologías para la atención a la diversidad, las necesidades educativas y la atención temprana del alumnado canario.

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