Cualquier formación debe dejar una impronta en la rutina del profesional que se actualiza. En educación la formación docente debe pretender introducir cambios que pasen a ser permanentes una vez finalizado la duración del periodo formativo. Una manera de hacerlo es impartiendo una primera fase teórico práctica, seguida de un periodo donde se practique en el aula distintas propuestas expuestas en el curso formativo y se termine con una puesta en común como fase final donde el ponente supervise las acciones realizadas. Soy consciente que esto no es suficiente. Habría que hacer más seguimientos para evaluar la repercusión en el alumnado de lo trabajo en la formación lo más lejos posible y con criterios que permitan evidencias.

La formación que no introduce cambios en la rutina docente, es tiempo y dinero perdido. Sin seguimiento las formaciones son poco eficaces, aún considerando el posible beneficio que produce en algunos docentes motivados por el tema o noveles que les preocupan más su currículum. Por tanto, me reafirmo en la necesidad de realizar el seguimiento en cualquier formación.

Recientemente he podido llevar a cabo una formación, siguiendo lo comentado, para docentes, sobre altas capacidades organizado por la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. El curso para el profesorado fue de 15 horas, de las cuales tres fueron de seguimiento, dos meses después de terminar las 12 primeras horas. Estos son los contenidos: PROGRAMA FORMATIVO ALCAIN PROFESORADO Canarias 24

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