Hay muchos alumnos que han tenido problemas para leer, escribir o calcular, a los 5,6 ó 7 años y no se les ha dado una respuesta temprana adecuada. Su destino es el fracaso en sus aprendizajes y un retraso cada vez más pronunciado y luego el abandono escolar. Para estos chicos y chicas tenemos programas eficaces con evidencia científica que los pondrían en la senda del resto.
Por otro lado, sabemos que la prevalencia de las dificultades específicas de aprendizaje como la dislexia, disgrafía o discalculia es alta en nuestras aulas, desde los 8-9 años en adelante y entre un 4 y un 10 % de nuestros escolares. Es decir, en un aula de 25 alumnos/as hay uno o dos alumnos con estos problemas y futuros fracasados escolares, cuando no se les presta la atención correcta.
Hay programas para responder a estas dificultades, que requieren formación del profesorado y más implicación de las Administraciones educativas. Entre los que han tenido retraso lector sin tratar adecuadamente y los disléxicos, podemos sumar un importante porcentaje de los fracasos escolares y abandonos tempranos. Hay que hacer algo más.
La magnitud del problema es enorme. Sabemos cómo responder, pero no se actúa con determinación para reducir el fracaso, aquí, en este momento, en esta edad. Después es tarde y se ha demostrado que las medidas de refuerzo en la ESO no funcionan. Al menos las que se han evaluado. El fracaso se genera en Infantil y al comienzo de Primaria. Después es parchear.
En España, conocemos tres estudios de prevalencia de dislexia. En Canarias en un estudio realizado en 2009, la estimación de alumnos con dificultades específicas de aprendizaje (dislexia, disgrafía y discalculia) es de un 8,6 %, con una muestra de mil cincuenta alumnos de Educación Primaria (de segundo a sexto curso), de 8 a 12 años. De ellos un 3.2 son disléxicos.
En Murcia se realizó en 2011 un estudio con una muestra con unos 2000 niños de Enseñanza Primaria (segundo, cuarto y sexto de Primaria) y se obtuvo una prevalencia de la dislexia es del 11,8 %.. En Madrid en el año 2021 se hizo otro estudio con mil ochocientos niños de entre siete y once años provenientes de diecisiete centros públicos, los resultados muestran una prevalencia de dislexia en el rango del 5 % al 8,4 %.
También en Cuba (2008), de 1.500 niños examinados, de un 3 al 6 por ciento mostraban signos de discalculia, mientras que entre un 2,5 y un 4,3 por ciento los tenían de dislexia. Las diferencias en prevalencia pueden estar determinadas por el modelo de identificación y la metodología empleada.
En Canarias sabemos identificar a los alumnos en riesgo de presentar dificultades lectoescritoras y cálculo. Sabemos identificar las dislexias, disgrafía y discalculia. Sabemos cómo tratarlos. Nos faltan más programas institucionales específicos y financiación, para intervenir con estos alumnos con determinación, que incluyan formación docente y centros preferentes para estos escolares. Podemos reducir el sufrimiento de muchos alumnos cuando, diariamente, se enfrentan a la tarea de leer y escribir, que les ocupa más del 70% de la que hacen durante toda la jornada escolar.
Visitas:27 Visitas de hoy: 1 Total de visitas: 60039